Más de 6.500 casos anuales de cáncer de vejiga registrados en la Unión Europea, un 5% del total, pueden estar provocados por la exposición a un químico presente en el agua potable. Se trata del trihalomeano, un compuesto que se genera tras desinfectar el agua con un proceso químico. Estudios previos ya habían asociado la exposición a largo plazo –que tiene lugar tanto por ingestión, inhalación o por absorción dérmica– con un mayor riesgo de cáncer de vejiga, pero ahora ha sido cuantificada su incidencia, a través del análisis de datos, por un macroestudio realizado por investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Esta nueva investigación, publicada en la revista ‘Environmental Health Perspectives’, analiza por primera vez la presencia del citado químico en el agua del grifo de 26 países europeos. El objetivo de los expertos eraa estimar la carga de cáncer de vejiga atribuible al agua del grifo municipal consumida por los europeos. Tras cruzar la información procedente de diversas fuentes, el equipo logró recuperar los datos relativos a los años comprendidos entre 2005 y 2018 de todos los países, excepto de Bulgaria y Rumanía. Con ello, el macroestudio cubre el 75% de la población.

Máximos por encima de los límites

El nivel medio de trihalometanos en el agua potable en todos los países estaba por debajo del límite reglamentario europeo –la media fue de 11,7 μg/L cuando el límite permitido es de 100 μg/ L–, aunque los niveles máximos sí que sobrepasaron los límites en nueve países (Chipre, España, Estonia, Hungría, Irlanda, Italia, Polonia, Portugal, Reino Unido).

Asimismo, se estimaron los casos de cáncer de vejiga atribuibles mediante un cálculo estadístico que relacionaba los niveles medios de trihalometanos con la información internacional disponible de las tasas de incidencia de la enfermedad en cada país.

En total, se estimaron 6.561 casos de cáncer de vejiga por año atribuibles a la exposición a trihalometanos en la Unión Europea.

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