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NI CINCO EUROS PARA EL FISIOTERAPEUTA

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Discapacidad. Ni 20 euros al mes por cuatro sesiones de fisioterapia o logopedia pueden permitirse los padres de algunos de los niños y adolescentes discapacitados de la isla. Una situación que cada vez es más común y que cae como una losa sobre los profesionales y responsables de las asociaciones, preocupados por la calidad de vida de estos afectados.

 
 

MARTA TORRES | IBIZA A Carmen Boned se le cae el alma a los pies cada vez que es consciente de la humillación y la vergüenza que sienten los padres de niños y adolescentes con discapacidad al reconocer que no pueden pagar los míseros cinco euros que cuesta una sesión de fisioterapia o logopedia en la Asociación de Personas con Necesidades Especiales de Ibiza y Formentera (Apneef) que preside. «No damos más que una sesión a la semana por niño porque estamos saturados. Son 20 euros al mes. Y ni eso pueden pagar muchas familias», lamenta con amargura la presidenta de Apneef, que ve esta situación un día tras otro. La impotencia se la come.

Lo mismo le ocurre a Irene Escandell, presidenta de la Asociación Pitiusa de Familiares de Enfermos Mentales (Apfem) cada vez que ve el dolor de unos padres que no pueden pagar los billetes de avión, cada vez más caros, para ver a sus hijos, ingresados o internos en centros específicos, inexistentes en la isla. «Duele verlos», apunta.

Carmen Escandell, madre de Juan Carlos, un gran dependiente, aún no sabe cómo hacerle entender a su otra hija que este año pasarán la Navidad aquí, en Ibiza. Que no viajarán al pueblo a ver a la abuela, que también se entristecerá, porque no pueden asumir ese gasto. Carmen dejó de trabajar poco después de tener a su hijo, al comprobar que requería atención constante. Cobra por la Ley de Dependencia menos de 450 euros (antes del recorte del 15% eran 520) mensuales y su marido, de baja laboral, también ingresa menos en estos momentos. A esto hay que sumar los más de 2.000 euros que les debe el Ib-Salut en dietas de traslado. Carmen no entiende lo que está pasando con los discapacitados, con los dependientes y con la Ley de Dependencia.

Lo que peor lleva en estos momentos es que ya no cotiza. Si quiere hacerlo le han dicho que se tiene que pagar ella la Seguridad Social: «Son 235 euros y cobro 440, no es lógico». Ella y otras madres en la misma situación han pedido al Consell de Ibiza que les ayude a pagar estos 235 euros, pero la única respuesta que han recibido, el pasado 15 de noviembre, de la consellera insular de Bienestar Social, Mercedes Prats, es «humo». «Solo se han comprometido a pedir al conseller balear de Salud que tenga en cuenta nuestra situación», lamenta. «Nuestro futuro está muy jodido. No tendremos nada», constata amargamente.

Por si fuera poco, los recortes en sanidad de otras comunidades también afectan a esta familia. El pasado mes de septiembre, Carmen llevó a Juan Carlos al médico que le trata en Barcelona, en el hospital Sant Joan de Déu. Estuvo tres días ingresado. Por primera vez, la familia se encontró con que tuvo que asumir gastos no previstos: la comida del acompañante, que hasta ahora siempre estaba incluida en Pediatría, y los pañales del niño durante todos los días que estuvo ingresado. Un golpe más a su economía.

«No nos dan un respiro», afirma Carmen Escandell, profundamente decepcionada y desilusionada con los políticos. «Van a por el más débil. Que nos recorten a mí y a familias como la mía, que hemos tenido la desgracia de estar en esta situación, es una vergüenza. No nos dan los recursos necesarios para que las personas con discapacidad estén bien atendidas y ahora nos van quitando cada vez más, un poquito más, hasta dejarnos casi sin nada», insiste Carmen, que se siente cada vez más sola en los esfuerzos sobrehumanos que hacen en su familia para garantizar una mínima calidad de vida para el pequeño Juan Carlos.


«¿Por qué los políticos cobran las dietas cada mes y nosotros no?»
Cuando Carmen Escandell revisa las facturas de dietas por traslados sanitarios que el Ib-Salut aún no le ha pagado se enciende. La última que le abonaron corresponde a noviembre de 2010, es decir, hace ahora más de dos años. En total, más de 2.000 euros que incluyen comidas, cenas, desayunos y algunos de los billetes que tuvo que pagar íntegramente de su bolsillo cuando la Asociación de Agencias de Viaje de Balears decidió dejar de adelantar los billetes para los traslados sanitarios por la deuda del Govern. En ese dinero no entran las noches de hotel que ha tenido que abonar debido a que los horarios de los vuelos no le aseguraban llegar a tiempo a la cita con los médicos que atienden a su hijo Juan Carlos, gran dependiente.

«Lo que no entiendo es por qué a mí me deben dietas de hace más de dos años y, en cambio, a los políticos se las pagan cada mes en el sueldo, según me confirmó la exconsellera de Salud Carmen Castro», pregunta Carmen Escandell. Cada vez que, en un vuelo, se encontraba con políticos se preguntaba si sus dietas llevarían el mismo retraso. Cuando se atrevió a preguntarle a Castro y se enteró de la respuesta, se la llevaron todos los demonios. El enfado que cogió fue monumental. Y aún le dura. «Es que no entiendo que haya dinero para pagarles a ellos y no para pagarnos a nosotros», insiste. «En mi caso son más de 2.000 euros, pero hay gente a la que le deben mucho más porque también tiene pendiente cobrar ayudas para material ortopédico, sillas de ruedas o coches adaptados», indica Carmen Escandell, que no se ha atrevido a preguntar cuánto cobran de dietas los políticos. Teme la respuesta. «Seguro que mucho más que nosotros», especula antes de formularse otra cuestión: «Si tuvieran que adelantar el dinero tanto tiempo, como nosotros, ¿viajarían?».

 

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