Los datos de natalidad no mienten: cada vez tenemos menos hijos y los tenemos más tarde. Y muchas veces esta realidad va acompañada de pensamientos negativos del tipo: “Cuando yo tenga 50 años, mi hijo tendrá 14”; “Me jubilaré y mi hijo seguirá en la universidad, ¿seré capaz?”. Padres y madres que por distintas razones -económicas, laborales o sociales- han retrasado la llegada de su primer hijo. Y la realidad muestra también que España es el país europeo en el que las mujeres retrasan más su maternidad: el 8,8% da a luz por primera vez pasados los 40, según los últimos datos publicados esta semana por Eurostat.

Un último estudio realizado por investigadores de la Universidad Libre de Ámsterdam, la Universidad de Utrecht, el Centro Médico de la Universidad de Erasmus en Róterdam y el Centro Médico Universitario de Groningen (Países Bajos) a más de 32.000 niños y publicado en Child Development puede aportar nueva información en cuanto al futuro comportamiento de estos menores. Los expertos han analizado la vinculación entre la maternidad y paternidad tardía y la conducta de los niños, a partir de cuestionarios contestados por sus progenitores [entre 16 y 48 años en el caso materno y entre 17 y 68, en el paterno] y profesores, cuando los menores tenían entre 10 y 12 años. En ellos, informaban sobre un posible comportamiento problemático del niño tanto en lo referente a conductas internas, como padecer depresión o ansiedad, como externas (tendencia a agredir a otras personas, por ejemplo).

Tras el análisis de estos datos, los expertos concluyen que “los padres mayores tienen una mayor probabilidad de que sus hijos se comporten mejor que aquellos que decidieron tenerlos más jóvenes”. Exactamente, según los autores, “aquellos que tienen una madre o un padre mayor tienen menos tendencia a romper las normas y a agredir físicamente a otros”. Los expertos justifican este resultado por el hecho de que los padres, a esta edad, son financieramente más estables, suelen tener un nivel educativo más alto y “además son más pacientes, más organizados y ofrecen un entorno más seguro y saludable a sus hijos”.

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