La vitamina D es una vitamina liposoluble crucial para la absorción adecuada de calcio y fósforo en el organismo, además de estar relacionada con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, nerviosas y cerebrales. Según la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), la deficiencia de vitamina D es un problema común en España que puede conllevar niveles bajos de estos minerales esenciales para la salud ósea y otras funciones vitales.
Para determinar si se padece una deficiencia de vitamina D, es necesario realizar una analítica de sangre. Los niveles óptimos se sitúan entre 30 y 100 ng/ml, mientras que valores entre 20 y 30 ng/ml se consideran insuficientes y por debajo de 20 ng/ml, deficientes. Algunos síntomas asociados a la falta de vitamina D incluyen cansancio, irritabilidad, bajo estado de ánimo y sudoración excesiva en la cabeza.
Existen dos formas principales de obtener vitamina D: a través de la alimentación y, fundamentalmente, mediante la exposición a la luz solar. La vitamina D3 o colecalciferol, la forma más activa, se sintetiza en la piel tras la exposición solar. Por ello, los expertos recomiendan exponerse al sol de manera moderada y con protección adecuada para mantener niveles óptimos de esta vitamina.
Alimentos ricos en vitamina D
Aunque la dieta solo aporta entre un 15% y un 20% de la vitamina D necesaria,